En el reencuentro de algunas penas que no se
ahogaron en aquellas botellas de vodka barato, se encuentra aquel mal llamado
adulto joven, quien es el autor de algunos peculiares escritos cortos, y algo así
como una mini-novela, cual se da forma a través de relatos de naturaleza
frecuentemente bizarra… el escritor casual de aquella triste oda a la poesía pseudo-lésbica
“en la intimidad del hogar” creo que así
le llama a su no-nata novelita, en la cual resalta la masturbación
femenina como un acto de independencia del jovial machismo de nuestros libidinosos
contemporáneos. Una modesta manifestación literaria de erotismo con pocas palabras
intencionalmente rebuscadas, llegan al lector que se digne; suponiendo que alguien,
en algún momento motivado por su ladillada curiosidad, se motivara y la leyera…
Cuando se trata de formular palabras, es bastante bueno (a través de sus
escasas publicaciones, queda demostrado) solo que rara vez el escritor en ciernes
escribe algo, y prácticamente porque su amigo y editor se lo demanda.
Un poético y devoto hombre
de color, que entre libros, series y videojuegos, se ha vuelto inevitablemente mayor,
viviendo siempre a la tentativa de adquirir parafernalia que podría
considerarse esotérica, con la única finalidad de distraerse un poco fuera del margen de lo
convencional. No es que se trate de un sádico moderador de goringa, solo que
tras tanto años idolatrando a Stephen King , ha desarrollado un macabro gusto
literario … Quizás nos encontramos en presencia del escritor del próximo best seller “50 sombras lésbicas macabras” que
quede claro, el tópico de su escritura radica en vivencias entrañablemente
vinculadas a las mujeres que le gustan otras mujeres (lesbianas). En la
codillera de los andes venezolanos, se podría decir que yace su innegable
verdadera musa, esa que dio vida a intrincadas historias, narradas casi que
monotemáticamente por él, historias las cuales quizás nunca
lleguen a ser plasmadas en papel, mucho menos a ser publicadas en este tabloide
decadente, para incentivar paulatinamente el morbo colectivo de algunos grupos retractores.
Limitado es el número de
líneas que me permito para esta publicación, será para otra ocasión que
continúe con la sátira definición del peculiar personaje que es mi colega y
amigo Reynaldo Zarraga, alguien que ha pregonado durante casi una década, que
el término “madurar” solo debe ser aplicado a vegetales y hortalizas, llegando así
a la cúspide de la decadencia, en cuanto a crear consignas pro-frikis se refiere.
Pero en fin así nos tratamos duramente los "escritores" que eventualmente "escribimos" o al menos hacemos el intento.
Breymer Maza
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